Otro atraco, los parquímetros
La historia, entre otras cosas, sirve para recordar nuestros errores y también debía de ser referente para no volver a cometer esos desatinos. Así pues, varios de ser referente para no volver a cometer esos errores, en diferentes épocas, han procedido a la instalación de parquímetros en el país, siendo todos estos caos en rotundo fracaso, a tal grado que las propias autoridades se han visto obligadas a cancelar su funcionamiento;
Y el Ayuntamiento de Morelia no es ajeno a tales fracasos, pues resulta que en la década de los sesentas estos aparatos funcionaron en las calles del primer cuadro de esta capital pero, viendo que eran más los problemas que generaban, aquellos que resolvían, la propia autoridad municipal se vio obligada a recular en ese intento de buscar un motivo más para sangrar aún más la economía de los morelianos. No obstante esa mala experiencia esa mala experiencia que se tuvo hace más de 3 décadas, las actuales autoridades municipales de esta capital pretenden retomar esta medida tan impopular, la que no se pudo mantener ni en aquellos tiempos en los que era menos el vandalismo y, quizá también, no tanta la impunidad, como ahora que sabemos ambos delitos alcanzan cifras alarmantes. Instalación que quizá la autoridad considera un magnifico negocio, aunque el resultado que han reportado anteriores experiencias es que los únicos que han hecho el gran negocio son los fabricantes y vendedores nacionales y extranjeros de estos parquímetros; en tanto que, la única perjudicada es, como siempre, la ciudadanía. Porque, además, la autoridad se percata de que determinada disposición le está dando más problemas que los que se pensó solucionaría y, en este caso, ordena quitar parquímetros y los manda arrumbar por alguna de sus bodegas, de donde después, nadie sabe qué pasó con ese gesto que se hizo con los impuestos que pagamos los morelianos, porque seguramente que esos aparatos, que deben de ser muy costosos, terminarán vendiéndose como fierro viejo; que, al fin y al cabo, nunca se les hace responsables a las autoridades de sus actos de gobierno, aunque se trate de auténticos fracasos, como la instalación de parquímetros en Morelia y en tantos otros municipios del país. Porque la instalación de parquímetros implica también la contratación de personal técnico que sepa de su funcionamiento; asimismo de elementos, posiblemente de tránsito, que se encarguen de vigilar que los automovilistas que estacionan sus unidades frente esos aparatos hagan aportación establecida por la autoridad; así como también; de multar a quienes no depositen su cuota en tales aparatos; aunque todo este proceso implica la contratación de una gran cantidad de personas, a las que quizá no se les podrá pagar su sueldo con lo que recauden esas máquinas. Pero, si bien, se crearán algunas fuentes de trabajo, éstos igualmente serían pagados con dinero de esa ciudadanía a la cual para nada se le ha tomado en cuenta. Ahora bien, es un hecho que el vandalismo ha crecido de manera alarmante durante los últimos años en nuestra capital; prueba de ello son los muros pintarrajeados por toda la ciudad, los teléfonos públicos destrozados, igual que los juegos en parques y jardines, las placas metálicas que se roban en calles y monumentos, igual que registros de metal o instalaciones de la luz que substraen de edificios públicos, lo mismo que de particulares. En fin, que son innumerables las formas como se está manifestando el resentimiento social en nuestra ciudad, como igual ocurre en otros lugares. Ante esta caótica situación. Lo más recomendable sería, antes que cualquier otra cosa, tratar de recomponer ese tejido social que se ha deteriorado por tantas injusticias que las autoridades cometen o también permiten que otros las comentan. Ya después vendría el querer poner parquímetros; porque de lo contrario, estos aparatos seguirán siendo blanco fácil de los delincuentes, como ahora ocurre en los casos antes mencionados. Y si bien, uno de los puntos a favor que tendría la instalación de parquímetros, pudiera ser la creación de nuevos empleos, pero si tomamos en cuenta que en este caso dejarían de existir los llamados “franeleros”, son más empleos perdidos que los que se ganarían. Porque también, cada “lava coches” sin empleo representa una familia que se queda sin sustento; al menos que los propietarios de automóviles aceptaran pagar una doble cuota; la que les impone el gobierno a través del parquímetro y la del “franelero, que también es casi una imposición; eso si no quieren que sus vehículos sean víctimas del vandalismo, aunque ni el “franelero”, ni el parquímetro son garantía de que su carro no será afectado. Así pues, no consideramos que este sea el mejor momento para aumentar más contribuciones de los morelianos al gobierno en todos los niveles, cuando todos sabemos que pésimas autoridades nos han incrementado el precio algunos bienes y servicios, como los del agua, por lo que ahora se cataloga a Morelia como la ciudad más cara de México; antes bien, las autoridades deberían de considerar las cuotas que se cobran en otras entidades, para que así los morelianos paguemos lo justo.
Fuente: Rosalva Editorial; Año 12 N° 138
Por: Moisés Nares Villegas

